Desde el inicio de mi profesión como psicólogo, mi paradigma fue el cognitivo conductual a secas. Sin embargo, debo reconocer que siempre fui mucho más cercano al aspecto cognitivo que conductual. Hoy uso herramientas de varios enfoques de la psicología, pues entiendo que cada persona, aunque viva en comunidad, es un ser diferente con una forma de percibir el mundo de una forma particular y con objetivos propios

Con la experiencia adquirida a través  de mis años de profesión he ido incorporando nuevas técnicas  y estrategias cuyo uso ha sido para beneficio de mis consultantes. Una de esas técnicas  es la psico-educación sobre las emociones.  El mal manejo de cualquiera de ellas, incluída su expresión o no expresión, tiene una  relación  directa con un malestar determinado.  A mi juicio, la psico-educación cumple un rol importante en este aspecto,  porque durante el proceso de terapia usted puede aprender a conocer el cómo y el por qué llegó a mi consulta en el estado en que está, y luego podrá sanarse y saber qué hacer para no llegar de nuevo al mismo estado. Usted es la experta o experto en su vida. Mi compromiso es enseñarle a que descubra y utilice las herramientas. Le invito cordialmente a consultar.